En las últimas semanas se ha acelerado un fenómeno curioso en el mundo de la inteligencia artificial: cada vez más personas están dejando ChatGPT para probar Claude.
El movimiento es real, creciente y lógico. Nuevas capacidades, diferencias en el razonamiento y promesas de una IA “más alineada” están empujando a miles de usuarios a cambiar de herramienta.
Pero hay un problema serio del que casi nadie está hablando.
El verdadero costo oculto de cambiar de IA
Cuando un usuario migra de ChatGPT a Claude, normalmente ocurre lo mismo:
empieza a interactuar como si fuera el primer día.
Eso significa perder algo mucho más valioso que prompts guardados o chats antiguos:
el contexto cognitivo.
ChatGPT no solo responde preguntas. Con el tiempo aprende patrones:
-
cómo razonas
-
cómo escribes
-
qué nivel de profundidad necesitas
-
qué decisiones sueles tomar
-
qué errores repites
Todo eso no viaja contigo automáticamente cuando cambias de plataforma.
Por qué muchos dicen “Claude no es tan bueno”
Tras el cambio, aparecen comentarios frecuentes:
-
“No me entiende igual”
-
“Las respuestas son más genéricas”
-
“Siento que retrocedí”
La realidad es más simple: la IA nueva no te conoce.
No sabe cómo piensas, ni cómo trabajas, ni qué esperas realmente de una respuesta.
No es un fallo de la herramienta.
Es un fallo de migración.
La estrategia que pocos están usando
Usuarios avanzados están empezando a aplicar un enfoque distinto:
extraer su perfil cognitivo antes de cambiar de IA.
En lugar de llevarse chats sueltos, se llevan algo mucho más potente:
-
un resumen estructurado de su forma de pensar
-
su estilo de comunicación
-
sus fortalezas y sesgos
-
su manera de tomar decisiones
Ese documento se convierte en la base para entrenar cualquier otro asistente.
De simple usuario a “perfil portable”
Este cambio de mentalidad marca una diferencia enorme:
-
La IA nueva se adapta en minutos, no en meses
-
Las respuestas vuelven a ser precisas
-
Se elimina la sensación de “volver a empezar”
En la práctica, el usuario deja de depender de una sola plataforma y pasa a tener una identidad cognitiva reutilizable.
Lo que viene a partir de ahora
Este fenómeno anticipa algo mayor:
el futuro no será “qué IA usas”, sino qué tan bien sabes trasladarte entre ellas.
Las herramientas competirán.
Los modelos cambiarán.
Pero el usuario que conserve su contexto tendrá siempre la ventaja.
👉 En la nueva era de la inteligencia artificial, no gana quien cambia más rápido,
sino quien sabe llevar su mente consigo.