La carrera por desarrollar modelos de inteligencia artificial cada vez más avanzados llevó a Anthropic a utilizar un método que ahora genera una fuerte polémica: comprar millones de libros físicos, desmontarlos y digitalizar completamente sus páginas.
La operación formó parte de un proyecto interno conocido como Project Panama, iniciado durante 2024. De acuerdo con documentos judiciales, Anthropic gastó millones de dólares adquiriendo libros impresos, muchos de ellos usados, mediante distribuidores y vendedores comerciales.
Una vez recibidos, proveedores contratados por la compañía retiraban las encuadernaciones, cortaban las páginas para facilitar su procesamiento y utilizaban escáneres profesionales para convertir cada obra en un archivo digital con texto reconocible.
Después de completar el escaneo, los ejemplares físicos eran descartados o enviados para su reciclaje. Cada libro impreso era reemplazado por una copia digital almacenada dentro de la biblioteca interna de Anthropic.
¿Por qué Anthropic necesitaba tantos libros?
El objetivo era crear una enorme colección de textos de alta calidad que pudiera utilizarse para mejorar los modelos de lenguaje detrás de Claude.
Los documentos indican que Anthropic valoraba los libros porque contienen información organizada, análisis revisados y narraciones mejor estructuradas que gran parte del contenido disponible en internet. La compañía consideraba que estos textos podían ayudar a sus modelos a producir respuestas más precisas y mejor escritas.
No todos los libros digitalizados fueron necesariamente utilizados para entrenar una misma versión de Claude. Los ingenieros seleccionaban diferentes grupos de obras para probar cómo cambiaba el rendimiento de los modelos.
La justicia consideró legal parte del proceso
En junio de 2025, un juez estadounidense determinó que convertir los libros comprados legalmente de formato físico a digital podía considerarse uso legítimo, siempre que cada ejemplar físico fuera sustituido por una sola copia digital y no se distribuyera fuera de Anthropic.
El tribunal también consideró transformador el uso de determinados libros para entrenar los modelos de Claude. Sin embargo, estableció una diferencia importante con otra colección de millones de libros que Anthropic había descargado anteriormente desde bibliotecas digitales no autorizadas.
La resolución señaló que mantener copias obtenidas mediante piratería dentro de una biblioteca permanente no quedaba automáticamente protegido por el uso legítimo.
Crece la preocupación por los libros antiguos
La polémica volvió a cobrar fuerza después de que vendedores de libros usados en Australia reportaran pedidos masivos y poco habituales de títulos antiguos, especializados y difíciles de encontrar.
Por ahora, no existe evidencia pública que demuestre que esas compras hayan sido realizadas por Anthropic. La empresa negó haber trabajado con uno de los intermediarios señalados y aseguró que ninguno de sus programas adquiere o destruye libros raros o de colección.
El caso ha abierto un nuevo debate sobre el precio cultural del desarrollo de la inteligencia artificial. Aunque los libros sean adquiridos legalmente, escritores, coleccionistas y libreros cuestionan que millones de ejemplares físicos sean destruidos para alimentar sistemas privados cuyos archivos digitalizados no estarán disponibles para bibliotecas ni para el público.