Apple finalmente dio el salto que muchos esperaban: presentó oficialmente el iPhone Duo, su primer teléfono plegable y uno de los mayores cambios de diseño en la historia del iPhone.
El dispositivo puede utilizarse cerrado como un teléfono convencional gracias a una pantalla exterior de 5,4 pulgadas y, al abrirse, ofrece un panel interior de 7,6 pulgadas. Además, iOS 27 ha sido adaptado para aprovechar el nuevo formato, permitiendo por primera vez en un iPhone ejecutar dos aplicaciones simultáneamente mediante Split View. También incorpora el chip A20 Pro, Touch ID lateral, compatibilidad futura con Apple Pencil y un precio inicial de 1.999 dólares.
Sin embargo, la presentación también ha reabierto una vieja discusión alrededor de Apple: ¿estamos ante una verdadera innovación o ante la llegada tardía de la compañía a tecnologías que sus competidores llevan años utilizando?
Huawei, por ejemplo, presentó el Mate X en febrero de 2019, un dispositivo que podía convertirse de smartphone a una pantalla de 8 pulgadas al desplegarse. La propia compañía ya promocionaba entonces la posibilidad de trabajar con contenido en pantalla dividida, incluyendo acciones como arrastrar imágenes entre aplicaciones.
La función tampoco desapareció con las siguientes generaciones. Huawei mantiene actualmente opciones de ventanas múltiples, aplicaciones lado a lado, ventanas flotantes y combinaciones de pantalla dividida en varios de sus teléfonos plegables.
Y mientras Apple estrena ahora su primer plegable, Huawei acaba de lanzar en 2026 el Mate XT2, un dispositivo que puede plegarse dos veces para convertirse en una pantalla de tamaño similar al de una tableta. Xiaomi también presentó recientemente un plegable capaz de mostrar hasta tres aplicaciones simultáneamente.
Esto no significa que el iPhone Duo no aporte novedades. Apple ha desarrollado su propia bisagra, un nuevo tratamiento para reducir visualmente el pliegue central y una adaptación profunda de iOS 27 para el dispositivo. La diferencia está en el contexto: muchas de las ideas que ahora llegan al ecosistema del iPhone ya habían sido exploradas por otros fabricantes.
Por eso quizá el verdadero logro de Apple no sea inventar el teléfono plegable, sino intentar hacer con él algo que la compañía ha conseguido en otras ocasiones: tomar una tecnología existente, integrarla profundamente en su ecosistema y convertirla en un producto masivo.
La pregunta queda abierta: ¿Apple sigue innovando o simplemente sabe esperar hasta que una tecnología está preparada para venderla a millones de usuarios?